15 signos de alarma de que necesitas una estrategia de relaciones públicas ¡ya!

 

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Las relaciones públicas engloban todo aquello que tiene que ver con contar al mundo qué haces, a qué te dedicas, porqué eres alguien confiable y cómo deben valorarte. Las relaciones públicas te otorgan visibilidad y notoriedad… o te la quitan, si las llevas a cabo de manera chapucera o, simplemente, la improvisas. Hoy comparto contigo los 15 signos de alarma de que necesitas una estrategia de Relaciones Públicas ¡ya!.

Las Relaciones Públicas, según la definición más extendida,  son el esfuerzo premeditado, planificado y continuado para establecer y mantener un entendimiento mutuo entre una organización y sus públicos. Yo añadiría que, además de una organización (que puede ser pública o privada, como una pequeña marca), también un profesional puede desarrollar una estrategia de relaciones públicas (o RRPP en formato abreviado).

Un error habitual es pensar que sólo las grandes entidades hacen relaciones públicas. Y sin embargo, tú haces relaciones públicas a diario y tu pequeña marca también. Cada vez que propicias un encuentro de tu interés, cuando intentas dar tu mejor cara ante un potencial cliente, al saludar a un conocido, al ligar en un bar… todo son relaciones públicas.

Otra cosa es que lo hagas de manera “premeditada, planificada y continuada” con el objetivo de “mantener un entendimiento mutuo con tus públicos”.

Pero si eres capaz de poner a tus relaciones esa premeditación, planificación y continuidad, además de propósito, estarás haciendo tu propia estrategia de relaciones públicas.

Cuando te conté las 10 estrategias de relaciones públicas para que los periodistas amen tu marca, que publiqué en la  Secretaria Externa (de Yolanda Pérez) te lancé una pregunta:

¿Las relaciones públicas se improvisan o  se construyen?

Ahora ya sabes que se construyen, al menos, las buenas relaciones públicas. Se tienen que cimentar y construir paso a paso. Y lo único que se necesita es ponerse manos a la obra en lugar de ignorarlo o dejar que las cosas simplemente sucedan.

Flecha_horizontal_derecha_azul Tu público potencial es al que puedes vender.

Flecha_horizontal_derecha_azul Tu público ideal es al que quieres vender.

Flecha_horizontal_derecha_azul Tu público necesario son tus stakeholders primarios, tus grupos de interés más directos, es decir, tus aliados, colaboradores, proveedores, tu propio equipo… Sin ellos de tu parte te auguro un futuro poco halagüeño.

A tus stakeholders primarios no quieres venderles, quieres seducirles, quieres evangelizarles, fascinarles. Quieres que formen parte de tu círculo de fuerza, de tu particular “comunidad del anillo”.

Flecha_horizontal_derecha_azul Tu público conveniente son aquellos a quienes afectas o que pueden afectarte a ti. Aquí entran desde la administración, hasta las ONG’s, pasando por tu competencia y, cómo no, los medios de comunicación. Son tus stakeholders secundarios y, si bien no participan directamente en tu negocio, sí que pueden influir (y mucho) en él.

¿Eres consciente del poder que tienen todos y cada uno de estos grupos como altavoz de tu empresa?

LOS BENEFICIOS de premeditar, planificar y mantener una estrategia de Relaciones Públicas con tus stakeholders son inmensos porque que hablen bien de ti es mucho más efectivo que toda la publicidad o marketing que tú hagas.

Y, sin embargo, es impresionante el porcentaje de pequeñas empresas que ni se plantean estas cuestiones y se limitan a hacer transacciones con sus grupos de interés. Y lo más grave, ni siquiera son conscientes de que tienen un problema. Por esa razón hoy comparto contigo un conjunto de señales que te indicarán si, aunque no tengas una estrategia definida vas por el buen camino o, por el contrario, vas directo al precipicio. Aún estás a tiempo de frenar y rectificar si sigues leyendo y actúas.

15 signos de alarma de que necesitas una estrategia de relaciones públicas ¡ya!

1/ No tienes un argumentario básico en el que apoyarte para lanzar ideas fuerza sobre tu negocio. Es más, no tienes ideas fuerza (ni siquiera tienes claro qué son).

2/ No sabes cómo sacar partido a tu actividad para convertirla en algo noticiable y apetecible para un medio de comunicación.

3/ No tienes un listado de contactos de periodistas, bloggers y medios de comunicación especializados en lo que tu sector y lo que tú haces.

4/ Tu competencia, que ofrece muy parecidos o idénticos servicios/productos que tú aparece en los medios de comunicación… y tú no (¡con la rabia que da eso!).

5/ No consumes medios de comunicación más que puntualmente. Y por supuesto, nada de medios especializados en tu sector. De hecho, no sabes gran cosa sobre cómo funcionan los medios.

6/ No haces comunicación, ni notas de prensa, ni ruedas de prensa, ni publicas contenidos. No sales ni en el BOP de tu provincia.

7/ Crees saber quiénes son tus grupos de interés, pero sólo tratas con ellos cuando les necesitas.

8/ No te has molestado en hacer un seguimiento de las actividades que en materia de comunicación lleva a cabo tu competencia. Sólo estás pendiente de las ofertas y precios que lanzan.

9/ No tienes idea de qué eventos importantes de tu sector tendrán lugar en los próximos meses. Y de asistir, ni hablamos.

10/ No perteneces a ningún colectivo o asociación profesional, formal o informal. Y la palabra networking te da escalofríos.

11/ Haces un análisis cuantitativo de tus acciones de visibilidad pero no usas los datos para corregir, mejorar, o inspirar acciones futuras.

12/ En consecuencia, en redes sociales tu estrategia se centra en conseguir más seguidores, más favoritos, más me gusta… y en tus eventos en la cantidad de asistentes.

13/ No tienes una estrategia personalizada de agradecimiento y/o felicitación.

14/ No dispones de un sistema de alertas que te permita detectar comentarios negativos o potenciales crisis de reputación de tu marca o de tu competencia.

15/ Tus universos online y offline van en paralelo y no hay planes de que coincidan en un futuro inmediato.

………

Si te identificas con más de la mitad de estas situaciones, estás en zona de peligro. Puede que tarde más o menos, pero tu competencia te va a barrer. Porque en un universo cada vez más globalizado y competitivo serán aquellos que cuiden los detalles y las relaciones los que se comerán el pastel.

Si quieres ponerle remedio sólo tienes que tomar cartas en el asunto: premeditar, planificar y actuar.

Te recomiendo que definas tu estrategia de relaciones públicas siguiendo el modelo propuesto por John E. Marston en su libro The nature of public relations en el que cita cuatro fases:

♦ I (Investigation): Analizar la situación de partida con relación a cada grupo de interés relevante.

♦ A (Action): Planifica qué harás y marca los pasos concretos a seguir con cada grupo.

♦ C (Communication): Define el cómo, es decir, qué vías específicas de comunicación vas a usar para dirigirte a ellos.

♦ E (Evaluation): Mide los resultados de cada acción que lleves a cabo.

Pero ante todo, recuerda que las relaciones se construyen, no se improvisan. Y que pueden ser interesadas pero también genuinas.

¿Tienes claros cuáles son tus grupos de interés? ¿Tienes definida alguna estrategia de relaciones públicas con ellos? ¿Qué resultados te ha dado? Y, si no es así, ¿qué te impide llevarla a cabo?

 

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