Mejora tu comunicación interpersonal aplicando este filtro infalible

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Este es el primer post del año dedicado a la mejora de tu comunicación interpersonal, aunque es aplicable a todos los ámbitos de la vida. Y en él te hablo de un valioso legado que nos dejó el filósofo griego Sócrates: el método de las tres preguntas socráticas antes de lanzar cualquier crítica que cambió mi vida.

Conocer y usar este método supuso un “zas en toda la boca” que me llevó a plantearme la facilidad –y aparente ingenuidad y buena intención- con la que vertemos falsedades disfrazas de críticas sobre personas que no pueden defenderse.

Lo genial de este método es que es sencillo y que puedes usarlo desde ahora mismo para mejorar tu comunicación interpersonal.

Y es más, te puedo asegurar que tiene un efecto inmediato en tu vida y en las de quienes te rodean. En cómo te perciben, en la imagen que transmites, en tu caché y profesionalidad, en tu ranking de elegancia existencial.

 〈 ADVERTENCIA PREVIA 〉

Eso sí, te advierto que nunca jamás te enfrentarás a una crítica propia o ajena con la misma actitud (e inocencia). Es lo que ocurre cuando empiezas a poner propósito de verdad en tu forma de comunicar. Ningún gesto es inútil o inofensivo. Todo tiene una intencionalidad. Y tú estarás preparado para detectarla y sacarle partido.

⊕ Si eres una persona con tendencia al chisme, a la crítica, a los dimes-y-diretes, quizá debas dejar de leer aquí mismo. Este artículo no es para ti.

⊕ Si eres alguien que quieren mejorar sus relaciones interpersonales y, sobre todo, el concepto que tienes de ti mismo y que tienen los demás sobre ti, aquí tienes un tesoro.

 

Cada inicio de año nos planteamos una lista de buenos propósitos. No sé cómo llevas la tuya a estas alturas. Si eres como yo, tu lista será reducida y muy afilada, con un gran foco en lo que de verdad te preocupa.

Y a mí la comunicación interpersonal me (pre)ocupa mucho porque en cómo nos relacionamos con los demás reside un porcentaje asombrosamente elevado del éxito o fracaso en nuestros proyectos y objetivos.

Uno de los aspectos clave en nuestras relaciones interpersonales son las críticas a los demás.

Este método que hoy comparto contigo es demoledor y sus resultados increíbles.

EL FILTRO INFALIBLE DE LAS 3 PREGUNTAS ANTES DE HABLAR DE ALGUIEN

Imagina la situación. Alguien viene con intención de contarte algo sobre otra persona que no está presente. La típica conversación que empieza con un “¿Sabes lo que le ha pasado a Pepito?”

Lo que Sócrates y yo te recomendamos que hagas en el futuro es que, antes de compartir esa información con nadie (o permitir que la compartan contigo), te hagas estas 3 preguntas:

Imagen grande del blog 1ª pregunta: ¿Estás seguro de que lo que vas a contar es totalmente cierto?

Si la respuesta es NO, detente de inmediato. Si no sabes si es cierto (no es que no lo sea, sencillamente tú ahora mismo no lo sabes), no digas nada al respecto. Al menos, hasta que lo compruebes.

Tal vez te lo hayan contado a ti, tal vez lo has oído en una conversación ajena. Puede que sea un chisme que circula en las redes sociales.

Si, por el contrario, sabes a ciencia cierta que lo que vas a contar es verdad, pasa a la siguiente pregunta…

Imagen grande del blog 2ª pregunta: Lo que vas a decir de Pepito, ¿es bueno?

Ya sabes, ¿es un elogio, le deja en buen lugar o, por el contrario, es una crítica que no deja bien parado a Pepito?

Estamos aquí porque hemos determinado que lo que hemos oído es cierto. En caso contrario, ni siquiera nos plantearíamos esta pregunta. Si es bueno, podrías seguir adelante, aunque te recomiendo que no lo hagas hasta superar el tercer filtro, el que determina la verdadera prudencia de quien habla.

Si la respuesta es NO, es decir, esa información que vas a compartir NO es positiva para la persona (o entidad, organización, empresa…), sólo deberás compartirla en función de la respuesta a la tercera pregunta, que es…

Imagen grande del blog 3ª pregunta: Lo que vas a contar de Pepito, ¿va a ser provechoso o beneficioso para alguien?

Y aquí está la madre del cordero. Porque, ¿qué sentido tendría compartir algo sobre alguien que no sabes si es cierto, no es positivo y no beneficia a nadie, ni siquiera a tu interlocutor?

Mi consejo es que jamás compartas bajo ningún concepto información que no sea cierta, que no sea buena (en el sentido de que no deje en buen lugar a alguien) y, sobre todo, que no vaya a beneficiar a nadie.

Estas tres preguntas suponen un filtro demoledor, no sólo para las críticas infundadas, sino también para establecer una prudencia que, a mi juicio, se hace cada vez más necesaria en la comunicación interpersonal.

Y ojo, que para mí las redes sociales forman parte de esa comunicación interpersonal.

El principio de prudencia preventiva, así es como llamo yo a esta regla de las 3 preguntas socráticas aplicada al mundo digital. Si cuando vas a publicar cualquier post/respuesta/comentario, sientes la más mínima duda o inquietud, detente, reflexiona y date margen para recapacitar o reformular.

Espero que en adelante te animes a usar este filtro en tus relaciones interpersonales que te ayudarán a desenterrar los bulos, los chismes y los infundios, no sólo de tu cabeza, también de tu entorno. Poner más propósito a la forma en la que comunicas, en cualquier aspecto, sólo puede beneficiarte.

 

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