Las 11 mentiras que te impiden mejorar tus relaciones con los periodistas

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Las pequeñas marcas como la tuya están siempre devanándose los sesos para lograr mayor visibilidad. Estoy segura de que en algún momento has intentado conseguirla través de los medios de comunicación y apuesto a que tu opinión del Periodismo depende mucho de la experiencia que has tenido en la arena mediática. Lo que se suele obviar es el factor humano que hay tras eso que llamamos “los medios”. Por eso hoy te hablo de cómo mejorar tus relaciones con los periodistas aprendiendo a conocerles.

 

Este es un tema del que algo sé. Soy periodista y emprendedora. Las dos cosas a la vez (y no estoy loca). Trabajé en prensa, radio, televisión y agencias. Después pasé a la comunicación empresarial e institucional. Me considero, ante todo, comunicadora pero uno nunca deja de ser periodista. Jamás. Y nuestra forma de mirar el mundo es muy particular.

Tú, que tienes una pequeña marca y quieres lograr visibilidad y diferenciarte de tu competencia, tienes que saber cómo llegar a los medios. Pero los medios son un ente abstracto, difuso. Los medios para ti son los periodistas que trabajan en ellos. Y de entre esos periodistas, más específicamente, aquellos que informan de lo que tú haces, ya  sea decoración, salud, economía, deportes, justicia…

Ya te he contado:

Pero hoy no te voy a hablar de notas de prensa, herramientas, trucos. Hoy te hablo de esas personas llamadas periodistas y cuya relación debes empezar a trabajar desde ya usando una buena estrategia de relaciones públicas.

En el blog de Yolanda Pérez publiqué el año pasado 10 estrategias de relaciones públicas para que los periodistas amen tu marca. Te recomiendo que les eches un vistazo si tienes un verdadero interés en mejorar tus relaciones con los periodistas.

Por si no tienes tiempo te hago un rapidísimo resumen.

Te hablaba de que tenías que empezar dando; que tus relaciones con ellos, aunque interesadas, debían ser genuinas; te aconsejaba que te hicieras el encontradizo; que no esperaras a necesitarles; te recomendaba que consumieras medios para aprender sobre ellos. También te proponía que recopilaras los datos de contacto de tu interés de manera continua, sistemática y premeditada, para que no te pillara el toro; para ello, apuntaba que las redes sociales son un gran aliado; y te invitaba a que aprendieras a usar “sus armas” (entre ellas, las notas de prensa). Por último, te pedía que te pusieras en su piel a la hora de valorar si lo que querías contar tenía un interés real para el periodista; y que, de vez en cuando, le agasajaras.

Porque todos somos humanos. Y en eso los periodistas no son diferentes. Les interesan las mismas cosas que a ti, se detienen a leer las mismas noticias que a la mayoría nos llaman la atención, tienen familias, hipotecas, problemas, alegrías, penas.

Con una salvedad, están recibiendo estopa todo el día a discreción y pocos se les acercan de manera desinteresada. Esto, como podrás imaginar, convierte en receloso hasta al más pintado.

En este país nuestro pocas veces verás a un grupo de parroquianos poniendo a caer de un burro la técnica de despiece del carnicero del barrio o la estrategia de un letrado de la Corte Suprema. Ni se les ocurre. Pero la presa del Periodismo (entre otras, no voy a pecar de chovinista) no la sueltan hasta destrozarla. Porque en este país nuestro todos somos eruditos en actualidad. Y pensamos que los periodistas no saben lo que hacen, o peor, que están vendidos.

Y así es muy complicado tejer relaciones constructivas.

Entre los emprendedores y pequeñas marcas la relación con los periodistas es más de “no agresión” que de otra cosa. Es decir, se ignoran mutuamente, salvo cuando, de repente, descubren que se necesitan.

Como te decía al comenzar, estoy segura de que tu opinión de los medios y los periodistas está marcada por cómo te han tratado. Si quieres mejorar tus relaciones con los periodistas y quieres hacerlo de manera genuina, en el futuro ten presente lo que comparto contigo en este artículo.

 

LAS 11 MENTIRAS QUE TE IMPIDEN MEJORAR TUS RELACIONES CON LOS PERIODISTAS

[y las 11 realidades ocultas tras ellas que nadie te había contado]

1/ La vida de los periodistas es diferente.

Para nada. Es como la tuya y la mía. Y te lo digo muy en serio. Entiende que tienen sus propios problemas, parecidos a los que puedas tener. Les duelen sus hijos, sus padres, parejas, sus propios complejos, limitaciones. Les agobian las pelas, el coche, la cuesta de enero, la precarización laboral, su futuro… ¿necesitas que siga?

2/ Los periodistas ganan una pasta.

Mira, voy a obviar a los becarios.  Te sorprendería saber la cantidad de profesionales que escuchas y ves cada día que están recibiendo por su trabajo salarios casi indecentes. Muchos compañeros de profesión tienen que compaginar tres y cuatro colaboraciones para poder llegar a fin de mes. Sin glamur. Pura supervivencia.

3/ Los periodistas se lo pasan genial trabajando.

Mucha gente siente una especie de rencor sordo y latente hacia los periodistas porque imaginan sus vidas plagadas de eventos y rodeados de personajes interesantes. La cruda realidad es que la mayoría de los periodistas, incluso los que asisten realmente a esos eventos glamurosos, apenas  tienen la oportunidad siquiera de tomar un canapé. Hay prisa, van con retraso o les hacen esperar, cuando la diversión empieza, ellos se están yendo…

Así que, por favor, entiende que aunque estén en lugares donde ocurren cosas aparentemente emocionantes, ellos están trabajando, no de parranda.

4/ Un periodista sólo se debe a la opinión pública.

En un mundo ideal, donde la financiación del periodismo fuera otra… Pero aquí, ahora, en este mundo nuestro, un periodista se debe a la opinión pública, pero también a la estrategia del medio que le da de comer, y al espacio físico que limita su capacidad para contar las noticias, a las tendencias, a lo que el público demanda…

Exactamente como tú y como yo. Porque a ver, piensa: tú te debes a tus clientes, pero también al banco, a tus proveedores, a tu pareja, a tus hijos, a ti mismo (que tienes que cuidarte más, leñe).

5/ Los periodistas viven en una realidad paralela.

Son endogámicos, suelen tener amigos periodistas y sus conversaciones giran en torno a su trabajo. Pues sí. Pero si tú eres emprendedor, juraría que estás en la misma situación. Y si no que se lo pregunten a tu familia y amigos. Cuando haces algo que te apasiona acabas viviendo en modo “esto que me apasiona”, pero eso no significa que pierdas contacto con la realidad.

Porque los periodistas al final tienen que comprar en el súper, viajar, recoger a los niños del cole, pagar cuentas, tienen familiares en paro (o ellos mismos lo han estado). Y todo eso aterriza mucho en la realidad descarnada.

6/ Los periodistas no se enteran y publican lo que les da la gana.

Amén de que las generalizaciones no son nada recomendables, tal vez habría que preguntarse, cuando las noticias no recogen los hechos con veracidad, si es que se les han contado de manera adecuada y clara.

Aquí, los profesionales y empresas deben hacer un ejercicio de autocrítica porque es muy común exigir a los periodistas un nivel de comprensión de las materias que están lejos de tener. Y es responsabilidad de quien emite la información (como nota o rueda de prensa) intentar clarificar todos los potenciales puntos oscuros.

Cuando un periodista publique una información errónea, salvo que haya una evidente mala fe, no le llames para criticarle sino para intentar entender qué ha fallado por tu parte (o tal vez la suya) y corregirlo en el futuro.

7/ Los periodistas son inaccesibles.

Llegar a ellos es mucho más fácil de lo que parece, y en este post te di algunas claves. No te mentiré, es más probable que un periodista te haga caso si te conoce que si no ha oído hablar jamás de ti.

Por eso es clave desarrollar una mínima estrategia de relaciones públicas con ellos. Y tener claro quiénes son los periodistas que pueden tener interés en lo que tú haces. Te toca investigar, querido lector. Porque la ciencia infusa, de momento, no está entre las materias de estudio para los periodistas. Y salvo que tú les cuentes que existes, no lo van a averiguar solos.

8/ Los periodistas son desconfiados.

Esta no la voy a negar. Y además, creo que hacen bien en serlo. Muchas personas intentan aprovecharse de ellos, venderles motos. Ser desconfiados es su manera de cribar el grano de la paja. Asegúrate de tener trigo para ofrecer y la desconfianza se tornará interés.

9/ Los periodistas ignoran a las pequeñas empresas.

Lo que los periodistas ignoran son las notas de prensa de autobombo o que cuentan noticias que para nada lo son. Si tú eres capaz de crear una historia en torno a tu producto, servicio o marca, y esa historia tiene gancho, créeme, ningún periodista de tu sector la ignorará.

Puede que tengas un amigo periodista y entonces ya sabrás que, por muy amigos que seáis, no publicará nada sobre ti o tu empresa si no tienes algo realmente interesante que compartir.

NOTA: Si necesitas orientación sobre cómo detectar el potencial informativo real de lo que haces y aprender a generar contenidos de valor para ellos, guíate por estas 11 claves para escribir notas de prensa que funcionan (incluso si es tu primera vez).

10/ Los periodistas son interesados.

Pues no más que cualquier hijo de vecino. Lo que tienen ellos es mucho más afilado el sentido de la noticia. Y si huelen algo noticiable en lo que haces y tú no intentas “venderlo” de un modo comercial, sino con una historia que contar, te los ganarás. La clave es intentar establecer relaciones de mutuo beneficio.

Si lo que intentas “vender” no tiene interés real para la sociedad, te derivarán a la sección de Publicidad. O sea, pague porque hablemos de usted. ¿Te suena?

11/ Los periodistas deberían saber de lo que les hablas.

Pues depende. Cada día un periodista se enfrenta al reto de desengranar informes, entrevistas, ruedas de prensa. Salvo casos muy contados (léase los periodistas especializados en Cultura, en información Parlamentaria, en Bolsa…) un periodista está en proceso de aprendizaje continuo.

Y es probable que cubra más de una noticia diaria si trabaja en un medio nacional generalista; ni te cuento si trabaja en un medio regional o local -he visto casos de ¡10 noticias diarias y cada una de una temática diferente!- Es imposible acertar en todas.

* * *

Así que sé comprensivo, entiende que un profesional de la comunicación libra sus propias batallas y, sobre todo, pónselo muy fácil. Lo agradecerá y eso contribuirá a mejorar tus relaciones con los periodistas.

PD: Y recuerda que si quieres tener un detalle con los periodistas, hay fechas señaladas que puedes aprovechar. San Francisco de Sales es el patrón de los periodistas (y escritores) en los países católicos, y se celebra el 24 de enero. El 3 de mayo es el Día Mundial de la Libertad de Prensa, el 8 de septiembre es el Día Internacional del Periodista. Cada una de estas fechas te da una oportunidad para hacer saber a los periodistas de tu entorno que respetas y valoras su trabajo.

 

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