15 claves sobre comunicación interpersonal que mejorarán tu vida

¿Conoces la comunicación que te hace feliz?

“El dominio de nuestra conversación interior es una necesidad si queremos gestionar nuestra vida” -Mario Alonso Puig.

Un aviso. Hoy no te voy a hablar de la comunicación de tu empresa ni de tus proyectos. No me dirijo a ti desde una perspectiva profesional, si no humana. Aunque te garantizo que todo lo que aquí te cuento tiene un impacto directo y brutal en todos y cada uno de los aspectos de tu vida.

Este año me permití vivir una experiencia diferente desde muchos ángulos. Me marché a un pequeño pueblo de la costa portuguesa, a una preciosa casita frente al mar, sin conexión a internet y con el firme propósito de reconectar conmigo misma. Y así viví durante tres meses. Alimentando mi cuerpo y mi espíritu de algo a lo que no estaba muy acostumbrada: silencio.

Mi voz interior se había vuelto huidiza. Necesitaba mirar hacia dentro, reconsiderarlo todo desde la base.

Fueron tres meses en los que viví una espléndida transición del invierno a la primavera con vistas al mar. Y en los que me reté en muchos sentidos. Este proyecto, Portoimelda, nació en ese tiempo de redefinición.

Hice muchas cosas, algunas muy osadas como practicar surf: quienes me conocen saben lo que me asusta el mar y que el equilibrio no es uno de los dones con los que me dotó la naturaleza, así que te puedes hacer una idea de hasta qué punto fue un desafío. Mis momentos sobre la tabla me reportaron aprendizajes insospechados. De hecho, estoy preparando un post para el mes de agosto sobre surf y comunicación: puede parecer una relación inverosímil pero créeme, para mí fue toda una revelación la cantidad de paralelismos que hay.

Otras, en cambio, fueron cosas sencillas que marcaron grandes diferencias. Leer, por ejemplo. Pero de verdad. Sin prisas, sin límites de tiempo. Dejándome fluir en las palabras y las ideas. Hacía siglos que no me sumergía literalmente en las páginas de un libro. Demasiadas prisas y urgencias. Demasiado internet y conectividad.

En este post quiero hablarte de uno de esos libros que me bebí durante mi experiencia portuguesa, en el que encontré un puñado de ideas reveladoras que te ayudarán a replantearte muchos aspectos de tu comunicación. El libro se titula “Vivir es un asunto urgente” de Mario Alonso Puig y en él incide en que la manera en que comunicamos (con los demás y con nosotros mismos) juega un papel fundamental en cómo sentimos, cómo actuamos, en nuestros niveles de estrés negativo y positivo e incluso en nuestra salud.

Si me sigues desde el comienzo (si no es tu caso, suscríbete y no volverás a perderte nada) sabes que estoy determinada a conseguir que el propósito en la comunicación ocupe el lugar primordial que se merece. Si quieres una mejor calidad de vida a través de mejores relaciones y, éstas, a su vez, a través de una comunicación más efectiva y con mayor propósito, no te pierdas estas

15 claves sobre comunicación interpersonal que mejorarán tu vida y no encontrarás en ningún curso

[extraídas del libro “Vivir es un asunto urgente”]

→ Si habláramos a los demás como lo hacemos a nosotros mismos, probablemente no tendríamos ni un amigo.

Las personas nos agredimos continuamente con las palabras y no somos conscientes de ello, ya que pocas se atreven a manifestar en alto lo que están sintiendo en los momentos en los que se han visto heridas. La forma en que nos comunicamos con frecuencia nos da lo contrario de lo que queremos y, por eso, resulta tan limitante. Nuestra forma de comunicar es obsoleta y precisa una revisión porque genera más conflictos que paz.

2→ Nuestra forma de hablarnos afecta a nuestra manera de relacionarnos con el mundo.

Resultan muy sorprendentes los estudios del profesor japonés Masaru Emoto y sus fotografías, que muestran como la manera de hablar a simples recipientes con agua afecta a la forma que adquieren los cristales cuando ésta se congela. No olvidemos que un porcentaje enorme de nuestro cuerpo es agua. Resulta inquietante pensar en la manera en la que, con nuestra forma tan dura de hablarnos a nosotros mismos, podemos afectar a nuestro cuerpo. Cuando nosotros hablamos, también hay una emisión de energía y hay formas de energía que sanan y otras que enferman.

3→ Comunicarnos de verdad influye positivamente en nuestra salud.

Si somos capaces de dedicar más tiempo y más esfuerzo a comunicarnos de verdad, no solo a decir lo que sabemos, sino también a expresar lo que sentimos, no a etiquetar con tanta rapidez y sí a preguntar y a escuchar con más interés, de manera directa vamos a empezar a notar efectos en nuestra salud, en nuestra energía y, desde luego, en nuestra vitalidad.

4→ Nada es definitivo, tu cerebro puede aprender a comunicar de otra manera.

La genialidad del diseño de nuestro cerebro no consiste en que contenga una gran cantidad de cableado, sino precisamente en el hecho de que no lo tiene. Numerosas investigaciones han demostrado que la evolución nos ha dotado de un cerebro que literalmente puede cambiar de forma de pensar una y otra vez, lo cual nos permite aprender nuevas habilidades y en general ampliar nuestros horizontes… en comunicación también.

5→ Tu héroe está esperando a que lo despiertes.

Muchas veces la aventura no consiste en viajar a una selva o a un inmenso desierto, sino en atrevernos a explorar y a desarrollar nuestro verdadero potencial. Más allá de la idea que tenemos de nosotros mismos existe un gigante dormido que estuviera deseando despertar para mostrarnos todo lo que podemos lograr. En tu interior ya tienes muchos más recursos de los que piensas.

6→ Cuando la mente se estira por una nueva posibilidad, nunca vuelve a sus dimensiones originales.

A lo largo de nuestra vida se van a presentar ocasiones que van a desafiar la definición y la imagen que hemos hecho de nosotros mismos para entrar en contacto y acercarnos más a la verdadera realidad de lo que somos. Quedarnos atrapados en el miedo es privarnos de la posibilidad de crecer y evolucionar, y de transformarnos en aquello que nunca creímos posible.

7→ Cuando te sientes con alguien, no sientes a tus preocupaciones contigo.

Cuando nos sentemos frente a otro ser humano, sea nuestro marido, nuestra mujer, nuestro hijo o nuestro cliente, olvidémonos del papel que se supone que hemos de jugar y centrémonos en quienes queremos ser frente a ese ser humano. Cuando nos salimos del papel que se supone que deberíamos jugar, encontramos lo que da alas a nuestra libertad. Es entonces cuando se produce el encuentro no entre papeles, sino entre personas.

8→ La diferencia entre tener y ser.

Es muy diferente el impacto que tiene en nosotros una conversación cuando usamos el verbo ser o el verbo tener. Ser nervioso, tener nervios. Ser torpe, cometer torpezas…Tenlo en cuenta cuando te hables a ti mismo y cuando hables a los demás. Todos podemos cometer grandes errores y grandes torpezas y, a pesar de ello, se puede ser duro con la conducta y suave con la persona. Si atacamos a la persona contribuiremos a que el problema se haga aún mayor. Es algo así como echar gasolina al fuego y esperar que el fuego se apague. Los verdaderos vínculos, la auténtica confianza y la complicidad sana y bella no se fraguan en medio de nuestros éxitos y de nuestros aciertos, sino cuando en nuestras caídas alguien nos da la mano para que nos levantemos.

9→ Tu vida, más allá de tus palabras, es tu mensaje.

Los valores que guían nuestra existencia los ven los demás no por lo que decimos, sino por como actuamos, ya que al fin y al cabo nuestra vida es nuestro mensaje. El hecho de decidir que va a ser valioso para nosotros (nuestro propósito) nos lleva a descubrir aquello que se convierte en prioritario.

10→ Ve a los demás como un fin en sí mismos y no como un medio para algo.

Las relaciones con el otro son claves en nuestra vida, porque el ser humano es un ser en relación, por eso cualquier orientación que nos ayude a mejorar nuestra forma de interactuar con los demás va a tener un gran impacto en sus vidas y en las nuestras. Cuando solo me centro en mí, dejo de ver a la persona que tengo enfrente y ese ser humano deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un medio para lograr algo. Con frecuencia nuestra mente enjuiciadora nos impide querer a los demás si no son como consideramos que han de ser. Nadie que se sienta juzgado puede tener ilusión por conectar con el que le juzga.

11→ Tu tono de voz, el 38% de lo que comunicas.

En una conversación, uno de los elementos clave relacionado con el impacto que causamos en la otra persona es el tono de voz. Las personas somos muy sensibles al tono de voz, porque al fin y al cabo refleja el estado emocional de la persona que está hablando. El tono de voz es reconocido por el hemisferio derecho del cerebro a una velocidad muy superior a la que el hemisferio izquierdo registra el significado de las palabras. El tono con el que decimos las cosas puede tener mucho más impacto en nuestros destinatarios que las palabras que usamos y, por tanto, que el mensaje que queremos transmitir.

12→ En una conversación difícil, no argumentes. Pregunta.

En una conversación difícil, no pongas el peso en argumentar, sino en preguntar. Cuando uno pregunta y escucha, la otra persona se siente valorada, se siente respetada y puede empezar a confiar. El vínculo más importante que necesitamos crear es el de la confianza, porque si ella está presente, todo se vuelve posible. La seguridad es lo que supera nuestro miedo a hablar. Cuando confiamos en alguien, sabemos que podemos hablarle de cualquier cosa, porque nos valora y nos quiere por quienes somos y no por quienes aparentamos ser. Cuando uno se siente querido de esa manera, surge lo mejor que tenemos en nuestro interior. La valoración que esa persona siente por nosotros se transforma en la estimación que sentimos por nosotros mismos.

13→ Quítate el traje de experto y ponte el de explorador.

Cuando uno lleva puesto ese traje de «experto» que nos hace pensar que lo sabemos todo, que lo comprendemos todo y que no hay nada nuevo que aprender, dejamos de escuchar a los demás. No tiene sentido escuchar a otra persona si ya creemos que lo sabemos todo. Esta falta de interés, la siente y la vive la otra persona como una falta de respeto y es lo que imposibilita que se pueda crear un vínculo basado en la confianza. Para conectar no es necesario estar de acuerdo con la otra persona, lo que sí es necesario es intentar comprender desde que punto de vista, desde que perspectiva esa persona contempla la realidad.

14→ Hablar claro y directo, cuestión de metodología.

Cuantas personas piensan que hablar claro y de manera directa es clave y, sin embargo, que pocas se atreven en el momento de la verdad a hacerlo. Ello se debe, más que a una falta de valor, a carecer de la metodología adecuada. Y lo primero que hemos de entender es que nuestra mente no ha sido entrenada en buscar hechos, sino en generar juicios. No solemos hablar de hechos, sino emitir juicios y pensar que la otra persona nos va a entender. La observación atenta muestra que cuando la otra persona oye un juicio por objetivo que nos parezca, deja automáticamente de escuchar, contraataca o se pone a la defensiva. En lugar de posicionarnos, de atacar o de defendernos intentemos hacer una pregunta honesta para entender no lo que piensan esa persona.

15→ Los 3 venenos de la comunicación.

Existen tres venenos que pueden tener un efecto muy negativo en nosotros si no conocemos sus antídotos y la forma de aplicarlos:

  • La culpa, que es paralizalizante. Hay personas que nos introducen el veneno de la culpa porque saben que de esa manera somos más manipulables.
  • La desesperanza. Lo inoculan personas de actitud muy negativa y que solo se sienten cómodas cuando los demás ven las cosas con la misma negrura que ellos. Disfrutan minusvalorando los éxitos y los logros de otros. Llaman a los sueños utopías y gustan de hablar solo de lo que está mal. Son como agujeros negros que aspiran nuestra energía y nos dejan exhaustos y deprimidos. Junto a ellos, mientras no cambien de mentalidad no puede haber vitalidad ni alegría.
  • La humillación, que te hace sentir como si fueras una persona de menor categoría y te lleva a creer que los demás también te ven así. Hay una sensación de sentirse permanentemente juzgado y valorado para ver si se da la talla. Por miedo a no estar a la altura, uno tiende a aislarse y a no probar cosas nuevas.

Si comprendemos que existe otra manera muy distinta de comunicarse y que esta favorece la salud y despliega la creatividad, entonces podemos empezar a adiestrarnos para ganar maestría en el arte de crear verdaderos lazos emocionales con otros seres humanos.

Ahora es tu turno. Cuéntame, de estas 15 claves, ¿cuál es más importante para ti? .

6 comentarios en “15 claves sobre comunicación interpersonal que mejorarán tu vida

  1. Te agradezco mucho Imelda estos conocimientos basados en la humildad y en la comprensión, todos los puntos me gustan y los suscribiría aunque la forma de transmitirlos me resulta especialmente reveladora en los puntos 2 Nuestra forma de hablarnos repercute sobre la manera de ver el mundo, 6 cuando la mente se estira no vuelve a sus dimensiones y 12 no argumentes, escucha. Todos estos puntos que has enumerado son las bases sobre las que sostenerse para crear energía dinámica y crear nuestra propia realidad, dignificando nuestra vida, gracias por ayudarnos a avanzar

    • Gracias a ti, José Juan, por tener el oído afinado para este tipo de mensajes. Hay demasiadas cosas que hacemos en piloto automático y, por desgracia, comunicarnos con quienes nos rodean, e incluso con nosotros mismos, es una de ellas. Intentar ayudar a quienes desean mejorar su forma de comunicar es lo que me mueve cada semana a compartir mis experiencias y conocimientos. Un placer saber que son bien recibidos.

  2. Excelente Imelda! Me ha gustado mucho y a la ve lo encuentro útil a varios niveles.
    Para mí lo que mas me ha llamado la atención de las 15 es » el tono es el 38% de lo que comunicamos «.
    Y es que en muchas ocasiones no es lo que se diga, sino cómo se diga (ahí me peleo yo conmigo
    Misma jajajaja)
    Besos

    • María, efectivamente, el tono es algo a lo que no solemos prestar atención y tiene un importancia clave. De ahí que insista tanto en la necesidad de poner más propósito a la comunicación porque solemos comunicar en piloto automático. De ahí tantos problemas y «peleas» (como tú dices) con nosotros mismos y con el mundo. Que estés por aquí es un paso importante para mejorar eso. Gracias por tus palabras. Un abrazo

  3. Hola porteña de la isla Imelda (nada de Argentina).
    Interesantes todos. Pero me quedé a vuela pluma con el de no argumentar sino preguntar. Y tiene toda la razon, pero tb lo veo desde otra óptica que puede ser contraproducente.

    Si el interlocutor se percata de que no sabes de qué va la cosa y utilizas la estrategia de «mejor callado…» el impacto que puedes causar será negativo ya que pondrás al descubierto tus debilidades y el desconocimiento, por tanto tu contrario, efectivamente se va a engrandecer, pero a tu costa.

    • Hola Antonio. Encantada de tenerte entre los «comentadores» del blog. Espero seguir viéndote por aquí 😉

      En relación a tu comentario sobre la propuesta de escuchar en lugar de argumentar, ten en cuenta que se refiere a conversaciones difíciles, en las que tienes que solventar un conflicto o problema de índole más personal que profesional, aunque se desarrolle en el ámbito laboral. Imagina esa típica situación en la que hay «malos rollos»; si de verdad queremos aclararlo es más fácil empezar preguntando que argumentando, ¿no crees?

      Un abrazo «porteño».

      Imelda

Deja un comentario

¿NECESITAS MÁS VISIBILIDAD PARA TU PYME?

Echa el ANCLA en este puerto y entra en el exclusivo club de las #PORTOMARCAS

 

Nunca más perderás el rumbo en tu camino hacia el ÉXITO
 
 

Entra tu nombre y correo electrónico y recibirás tu pdf gratis para dominar el arte de las convocatorias en un periquete